Un nuevo camino para que la sangre llegue al cerebro.
La revascularización cerebral es el equivalente, en el cerebro, del bypass coronario: una arteria sana se conecta a un vaso del interior del cráneo, desviando el flujo alrededor del tramo obstruido o enfermo. La sangre vuelve a llegar por un camino nuevo.
La técnica más común es el bypass entre la arteria temporal superficial — la que se siente latir en la sien, y que normalmente irriga el cuero cabelludo — y una rama de la arteria cerebral media, en la superficie del cerebro. La conexión entre ambas se realiza bajo microscopio, con un hilo más fino que un cabello.
Existen dos razones distintas para operar, y vale la pena entender la diferencia porque ella organiza todo lo demás: en algunos casos el objetivo es añadir flujo a una región que vive con poca sangre; en otros, es reponer el flujo de una arteria que será necesario cerrar para tratar un aneurisma o extirpar un tumor. El procedimiento es el mismo; el motivo, opuesto.


